Un dato que llama la atención cuando una se asoma al "quién es quién" en este renacer de la política en Tucumán es que entre esos adolescentes y jóvenes hay numerosos hijos e hijas de hombres o mujeres de "edad intermedia" que vienen de largas militancias en distintas agrupaciones. Frente a ese cuadro, se infiere que en las mesas del domingo de todos esos hogares la política ha estado -y está- presente como tema de charla, pero no ya en su versión estigmatizada de "política=corrupción", sino en aquella más generosa (y a veces utópica, es cierto) de "proyecto compartido al servicio del bien común". Es de suponer, entonces, que los adolescentes que están enamorándose de "la política" (romance que ojalá prospere en los mejores términos) no son hijos del "que se vayan todos" del 2001, sino de una generación empeñada en reivindicar el lado "bueno" de la política, aunque ella se empeñe a veces en mostrarse en su lado más oscuro. En la ronda de conversaciones con los (y las) jóvenes militantes se observa que participar en política -que no siempre es partidaria, como en el caso de los Centros de Estudiantes secundarios- es un modo de "pertenecer". Los centros o clubes colegiales de las escuelas universitarias (o de la Normal) son vividos por sus protagonistas como espacios de pertenencia y de convivencia. Pero también son, aunque a veces ellos no lo adviertan, laboratorios de liderazgos.

De todos modos, no deja de intrigar este romance entre los jóvenes y "la política en el poder" ¿No era acaso que juventud era sinónimo de rebeldía? Y la respuesta, se sospecha, está en la articulación del discurso político. Afirma la doctora en Letras Gabriela Palazzo, que viene estudiando desde hace años el discurso de "los jóvenes", que hay una coyuntura favorable a este encuentro entre juventud y política. "Se ha incorporado a la juventud en el discurso político; sumado ello a que desde hace un tiempo, a partir de la tragedia de Cromañón, hay un concepto de visibilidad juvenil. Desde entonces, la juventud pasa a ser un eje semántico en muchos discursos. Hoy, la palabra juventud asociada a política se ha vuelto a escuchar". Dice que espera "que no se quede nada más que en la narración".Un deseo fundado, en este país cíclico, acostumbrado a los estertores.